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Sin pautar (III)
Cuaderno de sensaciones (nocturnas)
Ahí vive Cuaderno de sensaciones, esperándome cada noche para que le
cuente cómo es la vida. Él interpreta bien mis garabatos, a veces los
vuelve del revés y lo que una noche pensaba que era la tristeza, por la
mañana se convirtió en nuevas oportunidades de afrontar el día.
Daifuku chō
Daifuku
chō: Libro de cuentas. Tipo de
registro muy utilizado en el periodo Edo (1603-1868) como diario de viajes,
registro de huéspedes en las posadas y, en especial, como libro de cuentas de
los comerciantes. Se le denomina así porque en la cubierta figuraba
habitualmente la inscripción daifuku, o ‘gran fortuna’, que expresaba la
aspiración de prosperidad de los mercaderes. Los registros se ensartaban con un
largo cordel para que en caso de incendio pudieran agarrarse con facilidad y ser arrojados a un pozo cercano para, más tarde, poder rescatarlos sin daños.
Sobre esta modalidad de encuadernación, véase La encuadernación japonesa. Instrucciones de
un maestro artesano, de Kōjirō Ikegami (Madrid, Clan Editorial, 2011, pp.
96-98).
Fashionista de ocasión... o un cuaderno en el frontrow
Entre deseos está tejida la vida... anhelos a golpe de almohada, antojos de un simple vistazo a pie de pasarela. Quién iba a pensar que un cuaderno clásico de cuidadas tapas verdes y líneas solitarias trazadas con precisión (de esos que en el XIX escribían pensamientos con aspiraciones perennes), se adentrara en el reino de lo efímero. Lo fugaz elevado a categoría, la anécdota convertida en máxima. El caso es que allí estaba: en el asiento B-01-10 de la NY Fashion Week... customizado. En el más estricto sentido del término. Rodeado de locas, fashionistas y demás expertas anotando últimas tendencias... cool, trendy, patchword, colores simples, tejidos entre texturas (cual si fuera una delicia culinaria), etc.
Lo que pretendía ser un dietario insoluble de la Gran Manzana, acabó siendo una nota inasumible y descontextualizada. Por supuesto, a pie de moqueta, en el frontrow (esa primera fila reservada a los totems de lo "in"). Ese había sido su paso en Nueva York. Fugaz, oligofrénico, onírico, lenguaraz. O sea, FOOL. Había estado muy bien parecer quien no era... sólo por un ratito.
PD. Ocurrió el 14 de Febrero, en el Lincoln Center, en NY, Of course, Desfile de Custo Barcelona.
LUIS MORAS
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